La investigación se
desencadenó a partir de una denuncia conjunta del fiscal de Estado de Córdoba,
Jorge Eduardo Córdoba, y el procurador del Tesoro de la Nación, Mariano
Andruet. Además de la fiesta, también se investiga la construcción de una
cancha de fútbol dentro de la zona protegida. Según la acusación,
Ferreyra habría autorizado el evento “Año Nuevo en el Museo” a pesar de haber
recibido una negativa expresa de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y
Bienes Históricos (CNMLBH), dependiente de la Secretaría de Cultura de la
Nación. El fiscal Hairabedian enfatizó que la fiesta se realizó en una “zona
roja” de altísima protección por su valor arqueológico, cultural e histórico,
contraviniendo leyes que exigen la preservación del patrimonio.
Junto a Ferreyra, fueron
imputados como “partícipes necesarios” los empresarios Gustavo Agustín
Cadamuro, Mariano Miretti y Carlos Daniel Garrido, quienes habrían gestionado
los permisos municipales y servicios para el evento. A pesar de la falta de
autorización nacional, la Municipalidad de Jesús María otorgó el permiso
mediante un decreto.
La defensa de Ferreyra argumenta que la directora de la Comisión
Nacional de Museos (CNM), su jefa directa, sí autorizó la fiesta y lo felicitó
por buscar recursos ante la suspensión de partidas nacionales. Sostienen que no
hubo daño y que los fondos obtenidos se utilizaron para reparaciones y
mantenimiento que, de otro modo, no se habrían realizado. Además, cuestionan la
validez de la objeción de la CNMLBH, un ente que fue disuelto por el Gobierno
nacional.
El fiscal Hairabedian expresó su
preocupación por las “consecuencias gravosas” para el patrimonio cultural,
advirtiendo que el evento podría poner en riesgo la declaración de Patrimonio
de la Humanidad no solo de la Estancia de Jesús María, sino de todas las estancias
y manzanas jesuíticas de la provincia.
Fuente: La Voz.

